Definitivamente, so pudiera elegir entre cualquier personaje de las películas de terror, ese sería el vampiro. Está demostrado que soy totalmente de hábitos nocturnos. Desde que dejé Zaragoza, la vida me ha cambiado un poco y con ella he vuelto a los años en los que café con hielo en mano, y hasta las 6 de la mañana pasaba los veranos delante de mi ordenador en la cochera cual murciélago a la luz de un flexo investigando sobre GNU/Linux y UNIX. Ahora, aunque no podéis ver la hora en que pongo la mayoría de los posts (menos el que esté pendiente de este blog, osea casi nadie) puedo deciros que son las 2:49 minutos de la madrugada. No hay absolutamente ningún ruido excepto el click del teclado y la radio de ambient que tengo puesta, con los auriculares wifi que compré hace poco. ¿No os pasa también a vosotros? Se respira paz y a la vez muerte a estas horas de la noche, al menos en este pueblo de 15 mil habitantes. Puedo asomarme a la ventana y ver que no hay ruidos de coches, motos, personas, contrucciones… es perfecto.
Lamentablemente es un arma de doble filo, ya que trabajar de madrugada es sinónimo de perder la mitad del día para realizar cualquier tipo de trámite y como bien sabréis, este tipo de cosas se llevan como mucho hasta las tres en la mayoría de los casos por lo que “partes” el día completo y tu vida social ahí afuera. Luego también siempre quedas mal, cuando llega una visita a casa en una hora inesperada y se da cuenta de que estás recién levantado y con los ojos medio pegados aún. No entenderé nunca por qué está tan mal visto esa situación, quiero decir: ¿por qué no va a poder alguien trabajar de noche o en la madrugada y luego dormir por el día sin que te pongan una etiqueta de vago desde la infancia? Sencilamente me importa poco lo que piensen los demás, por eso seguiré con este hábito hasta que me canse, que no es pronto.
Jeje! nos parecemos amigo!
Es que la noche nos envuelve en una paz y tranquilidad, nos concentra y hasta emociona. Los que nos caratulen de vagos o similar que se vayan a freir huevos! Un abrazo!