Es sencillamente brillante. Imagínate que estás en casa, tocan al timbre y vas a abrir la puerta. Cuando lo haces te encuentras con dos personas con la vestimenta al más puro estilo Mc donalds y la típica carpetita debajo del brazo. Nada más verlos piensas: “Oh no, ya me voy a tener que tragar algún discursito antes de echarlos a patadas tan rápido como me sae posible”. Pero no, no son de ninguna de esas organizaciones (por no decir otra cosa) y te quedas perplejo al ver qué es lo que están predicando y sobre todo dónde…







