Hace tiempo, cuando empecé a moverme más en el tema de trabajo, conocí a muchas personas. Estas personas evidentemente eran de muchas edades, las había mayores que yo (en su mayoría) y menores. Siempre he sido de la opinión de que aunque no lo parezca. Por mezquina que sea una persona contigo, su forma de ser o como quieras llamarle, siempre aprendes algo bueno de ella aunque sea el mismo diablo.
Hay muchos tipos de gente en una empresa, pero normalmente te puedes siempre encontrar a los mismos tipos dentro de ésta. Recuerdo que, en uno de los trabajos que tuve el gerente era una persona bastante trabajadora y responsable. En un principio ganó mi amistad de una forma rápida y eficiente, ganándose buena parte de mi confianza. Te hace sentir cómodo en la empresa y lo que más le interesa: cómo para que trabajes para él. Recuerdo también que mientras estuve trabajando allí, esta persona tuvo que ir haciéndose con un equipo de trabajadores (del que yo formaba parte). Una vez que lo tuvo completo, llegó lo inesperado. Esta persona, símplemente canalizaba todo el trabajo hacia nosotros, de forma casi transparente mientras él se dedicaba a hacer quién sabe qué con su portátil. ¿A dónde quiero llegar con todo esto? Pues bien. Recuerdo que una vez, salí a comer (tenía una hora, puesto que estaba cerca) y dejé si no recuerdo mal, 5 tickets por contestar a los clientes (para el que no esté familiarizado con esto: los tickets son peticiones de los clientes cuando necesitan algo o tienen un problema que les surge en el servicio) por lo que ví buena hora para como dije, salir a comer algo y luego regresar a terminar las activaciones. Yendo de camino a casa, el sol y el buen tipo me hizo pensar mejor lo que ya venía dándome vueltas en la cabeza. Eso de canalizar, tenía que terminar y como sea. Además, rápido puesto que soy una persona bastante paciente y de las que estallan de muy mala manera si no sabes dejarme un respiro en este tipo de situaciones.
Comí algo, y regresé. Pero como siempre, al final no te decides a decir nada… bien por que la situación no es la propia o símplemente porque te echas atrás. El motivo del por qué yo no lo hice creo que fueron ambas.
Yo tenía turno de mañana, por lo que al ser 24h, luego cuando no había nadie en la oficina solía ir a hablar con los demás que estaban en la misma situación que yo, mis compañeros. Recuerdo que yo fuí el primero que me atreví a hablar con los demás para comentar el hecho de que esta persona, símplemente canalizaba el trabajo y llenaba su cartera todas las quincenas. Cuál fue mi sorpresa, cuando al hablar con ellos me comentan que están hasta las narices y por el mismo motivo que yo. Entonces empezamos a decidir qué hacer con este personaje, y la solución fue desertar y además de mala manera. Como no podía hablar con todos a la vez, porque como dije eran turnos de 24h tuve que hablar con otra persona. Él era el último que entró en el equipo, y a su vez el de mayor edad. Al hablar con él siempre teníamos conversaciones muy interesantes sobre la situación en la oficina y yo siempre hacía caso a sus sabios consejos (haz siempre caso de lo que te dice una persona mayor, puesto que sabe más de la vida que tú SIEMPRE).
Él me dijo una cosa que me caló por completo, y que me marcó para siempre y que lo veo como el principal problema que tenía yo, y tenemos hoy en día todos. Según me contó él una vez hablando con su psicólogo le dijo que el problema es que la gente no sabe decir una sola palabra, una palabra mágica: no. Todo el problema venía por no saber decir no, a las peticiones que nos hacen algunas personas, aprovechándose de nuestra forma de ser o como queráis llamarlo. A mí me costó empezar a ser así o al menos intentarlo.
Una tarde, de nuevo era la hora de ir a comer, y ocurrió exactamente igual que lo que os conté. Llegó la hora de la comida y me salí para casa a comer algo y en el camino de nuevo le dí muchas vueltas al tema. Regreso como otro día más y veo que hay 25 tickets de los clientes, y a parte un correo electrónico de esta persona, el gerente. En el correo exponía que yo debería contestar todos esos tickets que se habían quedado y antes de que me fuera. Era una prioridad (cuando yo salí a comer, eran
. Esta vez eran casi 30.
Iba a estallar. No entendía cómo una persona que estaba sin hacer nada, tenía la cara tan dura de decirme eso, cuando vamos por turnos y sabe perfectamente que la hora de la comida, es para comer y no para tener una mano en el teclado y otra en la comida. Se supone, que él debe echarnos una mano, en esos momentos. Directamente me levanté de la silla, y busqué a alguien de más arriba, porque si hablaba directamente con él la cosa podría calentarse demasiado y yo no quería eso. Ví queuna de las personas gordas estaba bajando las escaleras y directamente le dije que necesitaba hablar con él. Me dijo que no tenía mucho tiempo, que si podía ser mañana. Directamente le dije:
- “Es que yo mañana, quizás no me presente a trabajar si esto no se arregla ahora”.
A lo que él contestó que nos fuéramos para el patio y así él se fumaba su cigarro mientras escuchaba qué tenía que decirle. Le conté todo. Desde el poco tacto al decirme que contestara eso antes de irme, a su incompetencia. Quedé completamente liberado de un peso que antes era insostenible. La cosa llegó al director de la empresa, con el cual pude hablar y las cosas se aclararon, aunque esta persona siguió comportándose casi igual. Ya me tuvo un poco más de respeto hacia los demás que es de lo que principalmente se trata.
Hoy en día en la época en que vivimos de sueldos míseros e hipotecas millonarias, hay que aprender a decir NO. Y un no rotundo cuando nos pisen nuestra dignidad y derechos como trabajadores y personas que somos. Y como dijo mi amigo en una conversación cuando el gerente le pidió algo, al cual admiro muchísimo como persona y le debo mucho:
- “Yo en cuando salgo por esa puerta, y pongo un pié en la calle, la empresa en la que trabajo no existe para mí”.
En definitiva señores, no se dejen por favor. Se que hay muchas necesidades (vengo de un sitio donde hay muchas necesidades en la población), pero son personas. Aprendan a decir no cuando sea necesario.