1&1 y su éxito.

Quiero estrenar categoría hablando de esta empresa, la cual está en boca de todos. Acabo de leer un artículo sobre esta compañía de hosting y la verdad es que tienen razón en lo que dicen. No es, como alguien dijo una vez “su política agresiva, está poniendo muy difícil el mercado actual del hosting”. En parte sí, pero realmente no lo es. Si nos paramos a pensar, hay muchas otras empresas de hosting que tienen ofertas muy suculentas y sin embargo no triunfan. Si bien es sabido que 1&1 tiene una oferta que es casi imbatible (2 años de hosting gratis) no es sólamente que sea gratis, sino que tienen una buena estrategia de marketing y además, que tienen un buen servicio y lo demuestran con creces siendo una de las compañías más fuertes del momento.

¿Qué pasaría, si las cuentas que están regalando no fueran como todo el mundo espera? Quiero decir, que no funcionen bien, el servicio sea deficiente, tengan cortes, se pierdan correos importantes o cualquier otra de las que se pregunta siempre el cliente antes de contratar un hospedaje (aunque este sea regalado). Pues, sencillamente todos los probarían y lo desecharían. Yo lo veo como estas chicas que están en los supermercados de cualquier ciudad y que te ofrecen probar una marca de vino en especial como promoción, gratis. Evidentemente, si tú quedas satisfecho estoy complétamente seguro que comprarás la botella y más de una vez porque te gustó el sabor y calidad del vino.

Entonces, los responsables de que esa chica esté ahí y no otra, a parte de la calidad del vino que te han ofrecido son los factores por los que 1&1 retendrá a casi la totalidad de todos sus clientes, de los cuales el 90% (por poner el caso) bebieron antes de la muestra que se les ofrecio.

Allí donde he trabajado siempre he querido optimizar lo que ya tenían sea de la forma que fuera, y dar nuevos servicios a los clientes de forma que ellos sólo se tuvieran que preocupar por revisar su correo y ganar dinero con su producto. Creo que ésto es un pilar muy fuerte para las empresas que se dediquen a este gremio, el promover que los sistemas se optimicen y busque mejores soluciones para afrontar los problemas. Sin embargo, pocas empresas hacen esto, quedando complétamente estancadas y proliferando el “para qué, si así funciona” y no estando al tanto de las últimas tecnologías y soluciones para proporcionárselas a los clientes. La solución estaría en que el cliente, probara el servicio que quisiera y se diera cuenta de que no tiene nada que envidiar al que actualmente le da servicio.

También quiero aprovechar para comentaros que tengo un proyecto sobre este tema, el cual con un poco de suerte sacaré adelante y quizás me de cuenta de por qué no, o por qué sí.

Pronto tendréis noticias.

No space left on device.

¿Cuántas veces habéis visto este mensaje en la consola? ¿Muchas verdad? Bueno, pues como lo que me ha pasado hoy se sale un poco de lo que digamos es usual para un administrador de sistemas (o al menos eso creo) he decidido ponerlo aquí.

Uno de los servidores que reviso, estaba dando problemas. Apache no arrancaba bien, y tampoco Qmail. Revisando en los logs, encontré que la partición estaba llena (no, no fuí yo el que montó ese horrible servidor) así que hice un df -h para ver Hard disk.realmente cuan llena estaba. Reviso la salida y me encuentro con que tiene exactamente 307M libres. ¿Entonces… cómo es posible que me diga que la partición está llena cuando la salida del df -h me dice que tengo espacio aún? La respuesta está en los inodos. Bueno, si revisáis bien, tenéis una opción para el df que es -i y muestra los inodos libres de la partición.

Pues bien, después de saber bien qué necesitaba, sabía qué hacer… y era ir directamente a la cola de Qmail, y con qmHandle borrar lo inservible, para recuperar inodos y así fue. Vuelvo a arrancar los servicios y todo va perfectamente (bueno, eso de perfecto en este servidor no existe claro está).

Espero que esto también le sirva a alguien más, si no es en la cola de Qmail puedes buscar en cualquier otra parte, donde haya una gran cantidad de archivos.

Cómo comer en la oficina y no morir en el intento.

Así es amigos… vamos a tener que ir con guantes y trajes de esos del CSI para poder ir a trabajar con la comida de casa. Para los que todavía no lo hayan pillado, hablo de la higiene en los lugares donde comemos en la oficina y la precariedad de los mismos. ¿Te has fijado bien en dónde comes? ¿Te has dado cuenta si el señor/señora de la limpieza hace su trabajo o sólo se dedica a esparcer más la mierda? ¿Está alfombrado tu lugar de trabajo? ¿Da a un lugar con plantas como un patio o algo así? ¿Está en la misma calle y cerca de un mercado?

Señores… que hay que mirar por uno mismo… porque los demás no lo hacen. Resulta que en los lugares de trabajo en donde he estado, había MUCHA SUCIEDAD. Como he dicho más arriba, las personas encargadas de limpiar no lo hacen, porque van mal, rápido y lo que están deseando es de cobrar e irse por donde han venido tan rápido como pueden. No tenéis nada más que justo cuando estén limpiando, moveros como el que no quiere la cosa y oled. Si no estáis en una oficina como las que me han tocado a mí, el olor que os llegará será de pino de ese, o de limón… o cualquier otros olores que se usan para los limpiadores. Si por el otro lado estáis con una limpiadora/or un poquito cochina/o… olerá a agua en un cubo, después de haberle echado 2 ó 3 vasitos llenos de polvo de un trastero bien agitados. Pero no… eso no será suficiente por esta persona. Además, no sólo pasará la fregona por el suelo con este agua lo más parecida a una pócima del Bacterio, sino que además se dedicara a pasar un paño de dudosa procedencia por encima de vuestras mesas, mientras se os saltan dos lagrimones y pensáis: “mierda, que yo trabajo ahí”.

Hablemos de bichos. Sí sí, de bichos, habéis leído bien. Tengo una compañera de trabajo, que no hace mucho me dijo:

“Eso no es nada… a mí me caen de vez en cuando bichos del techo”.

¿De dónde venían los bichos? Pues, del techo… de estas plaquitas de escayola que se colocan ahora en los baños (para que me entendáis todos) que las puedes levantar y quitar. Así que ojo. Ya podéis ir preparando a parte de los guantes y los trajes de CSI un casco protector para nuestros amigos los bichos. Yo tengo un amigo, se llama Bartolo y tiene un balón de cuero:

Mi amigo Bartolo.

Pobrecito, lleva tomando el sol así patas arriba meses. Es posible que se haya muerto… pero de lo único que podría ser, es de indigestión.

 

Y ahora, la prueba del algodón. El objetivo:

 

Objetivo.

 

 

El antes:

 

Antes.

 

Y el después:

 

Después.

 

Por eso señores, extremen precauciones… que uno va al trabajo a trabajar, no a esquivar mierda.

La importancia de decir no.

Hace tiempo, cuando empecé a moverme más en el tema de trabajo, conocí a muchas personas. Estas personas evidentemente eran de muchas edades, las había mayores que yo (en su mayoría) y menores. Siempre he sido de la opinión de que aunque no lo parezca. Por mezquina que sea una persona contigo, su forma de ser o como quieras llamarle, siempre aprendes algo bueno de ella aunque sea el mismo diablo.

Hay muchos tipos de gente en una empresa, pero normalmente te puedes siempre encontrar a los mismos tipos dentro de ésta. Recuerdo que, en uno de los trabajos que tuve el gerente era una persona bastante trabajadora y responsable. En un principio ganó mi amistad de una forma rápida y eficiente, ganándose buena parte de mi confianza. Te hace sentir cómodo en la empresa y lo que más le interesa: cómo para que trabajes para él. Recuerdo también que mientras estuve trabajando allí, esta persona tuvo que ir haciéndose con un equipo de trabajadores (del que yo formaba parte). Una vez que lo tuvo completo, llegó lo inesperado. Esta persona, símplemente canalizaba todo el trabajo hacia nosotros, de forma casi transparente mientras él se dedicaba a hacer quién sabe qué con su portátil. ¿A dónde quiero llegar con todo esto? Pues bien. Recuerdo que una vez, salí a comer (tenía una hora, puesto que estaba cerca) y dejé si no recuerdo mal, 5 tickets por contestar a los clientes (para el que no esté familiarizado con esto: los tickets son peticiones de los clientes cuando necesitan algo o tienen un problema que les surge en el servicio) por lo que ví buena hora para como dije, salir a comer algo y luego regresar a terminar las activaciones. Yendo de camino a casa, el sol y el buen tipo me hizo pensar mejor lo que ya venía dándome vueltas en la cabeza. Eso de canalizar, tenía que terminar y como sea. Además, rápido puesto que soy una persona bastante paciente y de las que estallan de muy mala manera si no sabes dejarme un respiro en este tipo de situaciones.

Comí algo, y regresé. Pero como siempre, al final no te decides a decir nada… bien por que la situación no es la propia o símplemente porque te echas atrás. El motivo del por qué yo no lo hice creo que fueron ambas.

Yo tenía turno de mañana, por lo que al ser 24h, luego cuando no había nadie en la oficina solía ir a hablar con los demás que estaban en la misma situación que yo, mis compañeros. Recuerdo que yo fuí el primero que me atreví a hablar con los demás para comentar el hecho de que esta persona, símplemente canalizaba el trabajo y llenaba su cartera todas las quincenas. Cuál fue mi sorpresa, cuando al hablar con ellos me comentan que están hasta las narices y por el mismo motivo que yo. Entonces empezamos a decidir qué hacer con este personaje, y la solución fue desertar y además de mala manera. Como no podía hablar con todos a la vez, porque como dije eran turnos de 24h tuve que hablar con otra persona. Él era el último que entró en el equipo, y a su vez el de mayor edad. Al hablar con él siempre teníamos conversaciones muy interesantes sobre la situación en la oficina y yo siempre hacía caso a sus sabios consejos (haz siempre caso de lo que te dice una persona mayor, puesto que sabe más de la vida que tú SIEMPRE).

Él me dijo una cosa que me caló por completo, y que me marcó para siempre y que lo veo como el principal problema que tenía yo, y tenemos hoy en día todos. Según me contó él una vez hablando con su psicólogo le dijo que el problema es que la gente no sabe decir una sola palabra, una palabra mágica: no. Todo el problema venía por no saber decir no, a las peticiones que nos hacen algunas personas, aprovechándose de nuestra forma de ser o como queráis llamarlo. A mí me costó empezar a ser así o al menos intentarlo.

Una tarde, de nuevo era la hora de ir a comer, y ocurrió exactamente igual que lo que os conté. Llegó la hora de la comida y me salí para casa a comer algo y en el camino de nuevo le dí muchas vueltas al tema. Regreso como otro día más y veo que hay 25 tickets de los clientes, y a parte un correo electrónico de esta persona, el gerente. En el correo exponía que yo debería contestar todos esos tickets que se habían quedado y antes de que me fuera. Era una prioridad (cuando yo salí a comer, eran 8) . Esta vez eran casi 30.

Iba a estallar. No entendía cómo una persona que estaba sin hacer nada, tenía la cara tan dura de decirme eso, cuando vamos por turnos y sabe perfectamente que la hora de la comida, es para comer y no para tener una mano en el teclado y otra en la comida. Se supone, que él debe echarnos una mano, en esos momentos. Directamente me levanté de la silla, y busqué a alguien de más arriba, porque si hablaba directamente con él la cosa podría calentarse demasiado y yo no quería eso. Ví queuna de las personas gordas estaba bajando las escaleras y directamente le dije que necesitaba hablar con él. Me dijo que no tenía mucho tiempo, que si podía ser mañana. Directamente le dije:

- “Es que yo mañana, quizás no me presente a trabajar si esto no se arregla ahora”.

A lo que él contestó que nos fuéramos para el patio y así él se fumaba su cigarro mientras escuchaba qué tenía que decirle. Le conté todo. Desde el poco tacto al decirme que contestara eso antes de irme, a su incompetencia. Quedé completamente liberado de un peso que antes era insostenible. La cosa llegó al director de la empresa, con el cual pude hablar y las cosas se aclararon, aunque esta persona siguió comportándose casi igual. Ya me tuvo un poco más de respeto hacia los demás que es de lo que principalmente se trata.

Hoy en día en la época en que vivimos de sueldos míseros e hipotecas millonarias, hay que aprender a decir NO. Y un no rotundo cuando nos pisen nuestra dignidad y derechos como trabajadores y personas que somos. Y como dijo mi amigo en una conversación cuando el gerente le pidió algo, al cual admiro muchísimo como persona y le debo mucho:

- “Yo en cuando salgo por esa puerta, y pongo un pié en la calle, la empresa en la que trabajo no existe para mí”.

En definitiva señores, no se dejen por favor. Se que hay muchas necesidades (vengo de un sitio donde hay muchas necesidades en la población), pero son personas. Aprendan a decir no cuando sea necesario.