No todo el monte es orégano.

Hoy es uno de esos días en los que te cambia el rostro. Te cambia el rostro radicalmente de cabizbajo a cabizalto, si es que existe. Sin embargo pensaba que desde por la mañana el día iba a ser totalmente pesado entre visitas y salidas. Es increíble, cómo una persona puede hacer que te cambie la suerte. Pienso que la llevan consigo mismos/as, y que a lo largo de las batallas de la vida es imposible que caigan como caen los demás en el vórtice de la negatividad y en la crisis en la que estamos actualmente.

Sencillamente, es como si hubiera cargado las pilas de las baterías viejas y gastadas que tengo y eso la verdad es que ayuda muchísimo. Una llamada, una sonrisa y una palmadita en la espalda: hay que seguir adelante. Oro, hosting, cemento, petróleo, hoteles y como dirían esas personas a las que tanto quiero: bienes raíces.

Sólo espero que, la huella y que dejó y ese trébol de cuatro hojas que lleva siempre en el bolsillo, y nunca mejor dicho siga sirviendo de amuleto, aunque evuelto en plástico le quite la vida.

Qué está ocurriendo.

Siempre he sido una persona luchadora. Lo he hecho con uñas y dientes, por mis ambiciones, por dinero, por personas… por cualquier cosa. En este mismo momento simplemente me estoy preguntando por qué tantos saltos, vallas, muros o como queráis llamarle tengo que saltar. Luchar por cada cosa por cada cosa por ínfima que sea te convierte en una persona que lo da todo al mismo tiempo que en alguien agotado por la lucha.

Me veo en la obligación de tener de nuevo que pensar en desplazarme para poder seguir viviendo a otra parte ya que en la que actualmente estoy cada día es una cuenta atrás dentro de una cartera vacía a modo de ring en donde tengo que pelear con el señor crisis y su esposa alquiler, la señora familia y quién sabe qué más vendrá. Realmente estoy agobiado: tanto tiempo invertido en cosas de las que para sacar una gota de jugo tienes que exprimir al máximo, cuando los demás te piden un vaso completo.

Como os habréis dado cuenta, está algo descuidado el blog y estoy apenado por ello pero hay ciertas etapas en la vida en las que los problemas te oprimen mientras te miran a los ojos con dulzura. Sencillamente no se qué camino tomar para no mendigar una mano extendida mientras tomas un café, un whisky o lo que sea.

Espero que vengan tiempos mejores. Lo peor de todo esto es que cuando lleguen, no me lo creeré.

La crisis.

Sí, posteo poco… lo se. Este blog también está en crisis. Fuera de bromas, os contaré más o menos algo que me pasó hace un par de días.

Como tengo en mente varios proyectos, estuve revisando la posibilidad de darme de alta como autónomo para darles forma de la mejor manera posible y además así aprovechar las posibilidades de poder hacer facturas que es lo que realmente importa en este mundillo si quieres coger al toro por los cuernos. Estuve durante varios días, informándome y resulta que como muchos de vosotros ya sabréis (los que vivís por Andalucía) la mejor época para esto es septiembre o marzo (este último no estoy muy seguro, corregidme si me equivoco). Total estuve esperando bastante tiempo hasta el momento oportuno de hacerlo: bien asesorado, a su tiempo, todo correcto en plan “papeleo”, etc. Bien, pues cuando llego después de pedir cita con la persona adecuada, me comenta algo como:

- “Pues, según el BOJA, la Junta de Andalucía no da subvenciones de ningún tipo a las personas que se den de alta hasta nuevo aviso”

- “Pero, ¿no hay dinero entonces?”

- Ella niega con la cabeza –

Bien, pensé. Ya se que me vais a decir alguno de vosotros que tire para adelante, que salísteis a flote sin dinero y tal. Yo admiro todo esto, pero mis circunstancias no son las más propicias para esto así que veo cómo mis proyectos se ven retrasados con toda esta situación que a todos nos afecta en menor o mayor medida. La cosa se está poniendo muy, pero que muy fea…